Ya no hace falta estar delante. Los nuevos agentes de OpenAI se quedan encendidos vigilando correo, preparando informes y siguiendo proyectos. De momento, solo en los planes de pago altos.

OpenAI ha lanzado Dots, una nueva categoría de asistentes de IA que siguen trabajando aunque tú cierres ChatGPT. Hasta ahora, la IA funcionaba como una conversación: preguntas, responde, se acaba. Un Dot no: se queda encendido, con su propio ordenador en la nube, y va haciendo tareas largas sin que tengas que estar delante.
Según lo publicado, cada Dot funciona con GPT-6 Astra y puede encargarse de cosas como vigilar el correo, investigar errores, preparar informes, trabajar entre varias aplicaciones y seguir proyectos en marcha. Se puede hablar con ellos desde ChatGPT, desde Slack y desde Microsoft Teams, y OpenAI trabaja en llevarlos también a aplicaciones de mensajería. El despliegue empieza por los clientes Pro, Business Premium y Enterprise, y la propia compañía los presenta más como compañeros de trabajo digitales que como chatbots.
Es un cambio de concepto, no una función más. Una IA de chat solo actúa cuando tú la llamas: todo el trabajo de "acordarse de hacerlo" sigue siendo tuyo. Un agente persistente mantiene el contexto, observa información que cambia y actúa durante periodos largos por su cuenta.
Para un negocio pequeño eso es justo la parte que duele. No es que no sepas redactar el presupuesto: es que se te olvida mandar el recordatorio, revisar quién no ha pagado, contestar el formulario que entró el viernes a las ocho. Ese trabajo de vigilancia continua es el que nunca cabe en el día y el que, por ahora, hacías tú o nadie.
La otra lectura es competitiva. El producto coloca a OpenAI directamente frente a Muse, de Meta, y frente a otras plataformas de agentes. La pregunta del sector ya no es quién da la mejor respuesta, sino quién se queda con la relación continua con el usuario y sus flujos de trabajo. Traducido: dentro de poco, la herramienta donde vivan tus tareas automáticas va a ser difícil de cambiar. Elegirla con cabeza vale más que elegirla rápido.
Bastante, y conviene decirlo. La fuente aquí es un medio tecnológico que recoge el lanzamiento, no el comunicado oficial de OpenAI leído directamente. Los detalles finos —precio exacto, límites de uso, países donde está disponible, si llega a España desde el primer día— no aparecen en lo que he leído, así que no los doy por ciertos.
Tampoco hay datos de fiabilidad. Una cosa es que un agente pueda vigilar un buzón y otra que lo haga bien durante semanas sin supervisión: no hay cifras públicas de aciertos, de errores ni de qué pasa cuando se atasca. No sé qué controles de aprobación trae de serie, ni si puedes exigir que te pida permiso antes de actuar.
Y hay un contexto incómodo que no conviene esconder: este lanzamiento llega en la misma semana en que el propio sector discute sobre agentes que se comportan de forma inesperada, y en que las autoridades estadounidenses han empezado a mirar con lupa ese tipo de software. Nada de eso significa que Dots sea inseguro —no tengo ningún dato que lo diga—, pero sí que estamos en la fase de "pruébalo con la mano cerca del freno", no en la de confiarle el negocio.
Si ahora mismo tu automatización va con herramientas sencillas que entiendes, no las tires. La novedad buena se adopta cuando ha dejado de ser novedad.