El grupo de inteligencia de amenazas de Google detecta que el mercado negro de cuentas de IA robadas ha duplicado precios en 2026. Quien te vende barato lee todo lo que escribes.

Si alguien te ofrece acceso a ChatGPT, Claude o Gemini por una fracción de lo que cuesta oficialmente, lo que estás comprando no es una ganga: es un intermediario que lee todo lo que escribes. El Financial Times ha publicado hallazgos del Google Threat Intelligence Group (el equipo de Google que rastrea amenazas informáticas) según los cuales los precios medios en los mercados clandestinos de cuentas robadas de Claude, Gemini y Cursor Pro se han más que duplicado durante 2026. Es decir: hay tanta demanda de acceso barato a la IA que hasta lo robado se ha encarecido.
El caso concreto que documenta el equipo de inteligencia de Okta da bastante miedo. Un vendedor que se anuncia como "Poison Claude" ofrece los modelos Opus 4.6, 4.7 y 4.8 y Sonnet 4.6 de Anthropic entre el 5% y el 15% del precio oficial, y cobra en criptomonedas. ¿De dónde saca el acceso? Según Okta, farmeando créditos gratuitos de bienvenida, como los 100 dólares que regala AWS Bedrock al abrir cuenta. Los analistas rastrearon la operación a partir de un volcado de 7 GB de registros de un programa ladrón de contraseñas publicado en un canal de Telegram el 2 de agosto de 2026.
Y aquí está el detalle que importa: ese servicio no te conecta directamente con Anthropic, sino que se coloca en medio como intermediario. Los investigadores de Okta dicen que, por diseño, puede "ver cada pregunta y cada respuesta" —incluidos código, contratos y datos personales— y además "modificar las respuestas por el camino sin que el cliente pueda notarlo".
Esto es la consecuencia lógica de que la IA se haya vuelto una herramienta de trabajo normal. Cuando algo se usa mucho y cuesta dinero, aparece un mercado negro. Lo nuevo es qué se roba: ya no son solo tarjetas de crédito, son claves de acceso a modelos de IA. Google documenta que en mayo de 2026 los operadores de un programa ladrón llamado ACRSTEALER añadieron reglas para robar específicamente dos ficheros: el `secrets.json` de Cline y el `config.yaml` de Continue AI, dos herramientas de programación que guardan las claves de API en texto plano, sin cifrar. Traducido: el malware ya sabe exactamente dónde miras tú para copiar y pegar tu clave.
Jacob Klein, responsable de inteligencia de amenazas de Anthropic, lo resumió en CNBC diciendo que existe "todo un ecosistema ilícito" dedicado a conseguir acceso a Claude y a otros modelos.
Para un negocio pequeño el riesgo no es filosófico. Si tú o alguien de tu equipo usa uno de estos accesos baratos para redactar presupuestos, revisar un contrato de alquiler del local, preparar una reclamación o procesar datos de clientes, todo eso pasa por las manos de un desconocido que lo está guardando. Y si además el intermediario puede alterar la respuesta, te puede colar una cifra cambiada o un enlace malicioso sin que lo detectes.
Bastante, y conviene decirlo. No hay una cifra concreta de precios: ni Google ni Okta publican un rango en euros o dólares por cuenta, así que ese "se han más que duplicado" indica una tendencia, no un precio de mercado. Tampoco sabemos cuántas cuentas hay comprometidas, ni cuántas empresas están usando estos proxies sin saberlo.
El titular original habla de descuentos de hasta el 97%, pero el dato verificado en el detalle es el del vendedor concreto que analizó Okta (5-15% del precio oficial). No están confirmados los casos concretos de datos de empresas filtrados por esta vía: que el intermediario *pueda* leer y modificar es una capacidad técnica documentada, no una lista de víctimas.
Y sobre la fuente: el reportaje original es del Financial Times, que está de pago, y esta pieza se apoya en el resumen de un agregador (AI Weekly) que cita ese artículo junto a las publicaciones de Okta y unas declaraciones recogidas por CNBC. No es un comunicado oficial de Google, Anthropic ni OpenAI. Ninguna de las tres empresas ha publicado, que sepamos, una respuesta formal con medidas concretas para usuarios. Si eso llega, lo contamos.