Amazon Ads ha abierto un piloto en Estados Unidos para colocar anuncios de texto e imagen debajo de las respuestas de ChatGPT. Es la señal más clara hasta ahora de que el sitio donde tus clientes preguntan cosas se va a convertir también en un sitio donde se paga por aparecer.

Amazon Ads ha abierto un piloto en Estados Unidos para vender anuncios dentro de ChatGPT. Los anuncios son de texto e imagen, van etiquetados como publicidad y aparecen debajo de la respuesta que te da el chat, en los planes Free y Go. Se compran a través de Amazon DSP, la plataforma publicitaria de Amazon, con el modelo de siempre: pagas por clic (CPC) o por cada mil impresiones (CPM). Es un servicio gestionado, es decir, no te metes tú en un panel a montarlo: lo lleva un equipo. Los anuncios de producto se pueden generar directamente desde el catálogo del anunciante, y el anunciante recibe informes agregados.
Según la cobertura del lanzamiento, el piloto arranca con anunciantes como Delta Vacations, y llega en un momento en el que la publicidad dentro de ChatGPT ya rondaría los mil millones de dólares de facturación anualizada. Traducido: esto ya no es un experimento pequeño de laboratorio, es un canal publicitario que está creciendo rápido y al que acaba de subirse la mayor máquina de publicidad de comercio electrónico del mundo.
Durante dos años, ChatGPT ha sido un sitio raro para los negocios: mucha gente preguntando "¿qué academia de inglés me recomiendas en Valencia?" o "¿qué me pongo para una reforma de baño?", y ninguna forma de estar ahí. No había anuncios. O el modelo te mencionaba porque había leído algo sobre ti, o no existías.
Eso se está acabando, y se está acabando por el camino que ya conocemos. Es exactamente la misma película que vimos con Google: primero los resultados eran solo "orgánicos", luego aparecieron los anuncios arriba y abajo, y al final el espacio gratuito se fue encogiendo. Que sea Amazon quien monta el sistema tiene además un significado concreto: Amazon sabe quién compra qué, y esa información de compra es la que va a decidir a quién se le enseña tu anuncio. Es segmentación de comercio, no solo de búsqueda.
Para un negocio pequeño hay dos lecturas y conviene no confundirlas. La mala: aparecer en las respuestas de una IA va a dejar de ser gratis del todo, igual que dejó de serlo aparecer en Google. La buena: si hay anuncios, hay reglas, hay etiquetas y hay un mercado al que se puede entrar sin ser una multinacional. Un canal con publicidad es un canal en el que puedes competir pagando; un canal sin publicidad es un canal en el que dependes de la suerte.
Bastante, y conviene decirlo claro. No he leído el comunicado original de Amazon ni de OpenAI: esta noticia viene de un boletín que recopila la cobertura del día (The Neuron), que a su vez cita a CNBC, Marketing Dive y Adweek. Los hechos básicos —piloto en EE. UU., Amazon DSP, anuncios etiquetados, CPC y CPM— están en esa cobertura, pero no los he verificado en la fuente oficial.
No se sabe cuándo llegará a España ni a Europa, ni si llegará con el mismo formato: la normativa europea sobre publicidad y datos puede obligar a cambios. No se sabe si se abrirá a anunciantes pequeños o si se quedará en servicio gestionado para cuentas grandes, que es como ha empezado. No hay precios públicos ni mínimos de inversión. Tampoco sabemos cómo se decide qué anuncio acompaña a qué respuesta, que es justo el dato que más importaría para saber si un negocio local tiene algo que hacer aquí.
Y queda la pregunta grande, que nadie ha respondido: si la IA te da la respuesta y debajo hay un anuncio, ¿cuánta gente va a pinchar en el anuncio? En Google pinchas porque quieres la información. Aquí ya la tienes. Eso cambia el negocio entero y todavía no hay números que lo aclaren.