Desde el 2 de agosto es obligatorio decirle a la gente que está hablando con una IA, y marcar los deepfakes y los textos generados sobre asuntos de interés público. Afecta de lleno a chatbots, asistentes y atención al cliente automatizada.

Desde el 2 de agosto de 2026 el Reglamento europeo de Inteligencia Artificial se aplica de forma general. Lo importante para quien tiene un negocio no es el articulado: es que la obligación de avisar ya está en vigor y no hay periodo de gracia que valga.
Durante años esto fue "algo que llegará". Ya llegó.
Dos cosas, sobre todo:
Fíjate en la coletilla del primer punto: *salvo que resulte evidente por el contexto*. Es la parte que más discusión va a dar. Si alguien escribe a un formulario que pone "asistente automático" en letras grandes, el contexto es evidente. Si escribe a un WhatsApp que hasta ayer contestaba una persona, no lo es en absoluto.
Ante la duda, avisa. Cuesta una línea.
El razonamiento de fondo es sencillo: una persona decide distinto según sepa o no con quién está hablando.
No cuentas lo mismo. No te fías igual. No reclamas igual, ni con la misma insistencia. Y desde luego no compartes los mismos datos personales. Ocultar que hay una máquina detrás es quitarle a la otra parte información que necesita para decidir cómo comportarse.
Con las imágenes y los vídeos, lo mismo pero peor. Cuando ya no se distingue a simple vista lo grabado de lo generado, la única salida que queda es que lo generado venga etiquetado de origen. Si eso falla, lo que se rompe no es una web: es la posibilidad de creerse un vídeo.
Si tienes un bot respondiendo por WhatsApp, por la web o por correo, esto es el mínimo:
Ninguna de las cuatro cuesta dinero. Cuestan un rato.
Poner el aviso una sola vez, en el primer mensaje de la primera conversación, y darlo por hecho para siempre.
Piensa en cómo se usa un WhatsApp de verdad: la gente vuelve a escribir tres semanas después, retoma un hilo antiguo, entra desde otro teléfono. Si el aviso solo salió el primer día, para esa persona es como si no hubiera salido.
Lo razonable es que el aviso aparezca al empezar cada conversación, no una vez en la vida del contacto.
Avisar de que hay un bot no espanta a la gente. Lo que espanta es descubrirlo a mitad de la conversación, después de haberte tomado en serio.
Quien sabe desde el principio que habla con una máquina ajusta las expectativas y va al grano. Quien se entera tarde se siente engañado, y esa sensación no la arregla ningún descuento.
Visto así, esto es menos una obligación y más una manera de quitarte problemas de encima.
Cómo se va a vigilar en la práctica, y con qué mano. Una cosa es lo que dice el reglamento y otra a quién se le acaba mirando la web.
Tampoco está claro dónde queda exactamente la frontera de "asuntos de interés público": un artículo sobre una ley es evidente, pero ¿y una publicación de empresa comentando esa ley? Hasta que no haya casos resueltos, esa raya la dibuja cada uno.
Lo prudente es no ser el ejemplo con el que se estrenen.