Aquí está, sin adornos: qué datos guardamos, para qué, quién más los toca y qué puedes exigirnos. Si algo no te cuadra, escríbenos y te lo explicamos.
Puedes escribir a ese correo para cualquier cosa que tenga que ver con tus datos: verlos, corregirlos, borrarlos o quejarte.
Cuando te registras: tu correo, tu nombre y tus apellidos, si entraste con correo o con Google, y la fecha y la hora exactas en que aceptaste las condiciones y, si la marcaste, la casilla del boletín. Esto se apunta aunque luego no termines el alta.
Cuando completas el alta: tu país, tu situación laboral (con la opción de no decirlo), qué quieres conseguir aquí, y tu teléfono si lo das. El teléfono es opcional de verdad y solo se usa para avisarte de las clases.
Tu perfil: foto, ciudad, sector, una descripción tuya y en qué puedes ayudar al resto. Esto lo ve la gente de la casa; el teléfono y la situación laboral, no.
Lo que haces dentro: lo que publicas y respondes, tus reacciones, los recursos que guardas, las clases a las que te apuntas, los archivos que subes y qué salas has visitado (solo para marcarte las novedades).
Lo que dejas en el Buzón: el mensaje y quién lo escribe.
El Buzón guarda siempre tu nombre, también cuando pides trato anónimo. «Anónimo» aquí significa que no te señalamos por tu nombre al tratar el asunto, no que la nota llegue sin firma. Prometerte lo segundo y guardar el nombre igualmente sería mentirte.
Datos técnicos: la cookie que mantiene tu sesión abierta y los registros que generan nuestros proveedores al servir la web (dirección IP, navegador, fecha y hora).
No hacemos perfilado automático ni tomamos decisiones sobre ti con una máquina.
Nadie compra ni recibe tus datos para su propio negocio. Los tocan únicamente las empresas que nos prestan el servicio, y solo para eso:
Parte de estos proveedores son estadounidenses, así que tus datos pueden salir de la Unión Europea. Esas transferencias se hacen con las garantías que exige el reglamento europeo de protección de datos (cláusulas contractuales tipo o marco de adecuación en vigor).
No vendemos datos a nadie, ni los cedemos para publicidad de terceros.
No hay analítica, ni píxeles de redes sociales, ni publicidad, ni cookies de terceros. Las únicas que se ponen son estas tres, y todas son estrictamente necesarias para darte el servicio que has pedido:
Por eso no te sale el cartel de cookies: las estrictamente necesarias no necesitan tu permiso. Si algún día metemos analítica, primero se pide.
Se pide por correo, desde la dirección con la que te registraste, y respondemos como mucho en un mes. Si crees que no lo hacemos bien, puedes reclamar ante la Agencia Española de Protección de Datos (aepd.es).
La Casita es para mayores de 18 años. Si nos damos cuenta de que una cuenta es de un menor, la cerramos y borramos sus datos.
La web va siempre por conexión cifrada, las contraseñas las guarda cifradas nuestro proveedor —ni nosotros las vemos— y los datos delicados (tu teléfono y tu situación laboral) están fuera de lo que puede leer el resto de la gente de la casa. El registro de altas y el Buzón solo se abren desde el servidor, con clave de administración.
Ningún sistema es infalible. Si pasara algo que afecte a tus datos, te lo contamos y avisamos a la Agencia, como manda la ley.
La fecha de arriba dice cuándo se tocó por última vez. Si cambia algo importante, te avisamos dentro de la casa y por correo. Las reglas de uso están en las condiciones de uso.